Por Staff
BACALAR, QRoo., a 17 de junio de 2026.- Lo que comenzó como un amplio programa de salvamento arqueológico durante la construcción del Tren Maya se ha transformado en uno de los proyectos de investigación más importantes de los últimos años en México. En Bacalar, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) consolida el análisis científico de más de 2 millones de fragmentos cerámicos, además de miles de piezas completas, restos de fauna y materiales líticos recuperados a lo largo del trazo ferroviario.
Con el respaldo del Gobierno de Quintana Roo, fueron habilitados seis laboratorios especializados que hoy permiten registrar, clasificar, estudiar y conservar los materiales hallados durante las obras.
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la protección del patrimonio arqueológico no concluye con la recuperación de los objetos, sino que continúa mediante procesos de conservación e investigación que permiten transformar los hallazgos en conocimiento científico y público.
Un laboratorio que revela la relación maya con la naturaleza
Uno de los espacios más relevantes es el Laboratorio de Zooarqueología, donde se estudian más de 27 mil piezas completas y fragmentos de fauna, integrados en más de 14 mil 500 registros.
La responsable del área, Marisol Arceo Acosta, explicó que el 84 por ciento de los materiales corresponde a conchas y caracoles utilizados por los antiguos mayas para fabricar ornamentos, objetos rituales y herramientas.

Entre los hallazgos destacan también espinas de raya, dientes de tiburón, restos óseos y piezas elaboradas con coral, empleadas en actividades de pesca y apicultura.
Incluso se han identificado dientes de megalodón, el gigantesco tiburón prehistórico que habitó los océanos hace millones de años.
Un legado científico para Quintana Roo
Los especialistas también desarrollan una Colección Malacológica de Referencia, considerada un legado científico para Quintana Roo, integrada por especies modernas procedentes del Caribe, Golfo de México, Golfo de California y Pacífico.
Esta herramienta permitirá comparar materiales arqueológicos y comprender mejor las antiguas rutas de intercambio comercial entre los pueblos mayas y otras regiones.
Cerámica que revela redes comerciales
En paralelo, el Laboratorio de Cerámica analiza más de 2 millones de tiestos, de los cuales ya se han estudiado alrededor de 500 mil fragmentos recuperados entre Tulum y Escárcega.
Los estudios muestran una intensa interacción entre las comunidades mayas de la península, Belice y la región del Petén, revelando complejas redes de comercio que conectaban el norte y sur del territorio maya.
Los resultados también sugieren que el llamado colapso maya tuvo impactos distintos según la región, ya que algunos asentamientos mantuvieron una importante actividad constructiva y crecimiento poblacional durante siglos posteriores.




