Melisa Herrera
CANCÚN, Q. Roo, a 21 de marzo de 2026.- La zona norte de Quintana Roo, particularmente los municipios de Benito Juárez (Cancún) y Lázaro Cárdenas, se encuentran identificados por la Comisión Nacional del Agua como regiones con sequía anormal durante este 2026.
De acuerdo con el Monitoreo de Sequía en México, estas zonas presentan condiciones de déficit hídrico, mientras que en el vecino estado de Yucatán los municipios de Tizimín, Río Lagartos y San Felipe aparecen clasificados en la categoría de sequía extrema.
Aunque la dependencia prevé que marzo y abril podrían registrar lluvias ligeramente por encima del promedio, advierte que el periodo más crítico podría comenzar a partir de mayo, cuando se anticipa un escenario más seco y con temperaturas elevadas.

Estas condiciones podrían impactar directamente los suelos agrícolas y al sector ganadero, por lo que la autoridad federal hizo un llamado a productores y autoridades locales a prepararse con anticipación ante posibles afectaciones.
Monitoreo permanente
La Conagua señaló que mantiene un monitoreo permanente de las condiciones climáticas y trabaja en coordinación con dependencias estatales para anticipar riesgos y emitir recomendaciones oportunas a los sectores productivos.
Además de la sequía, la dependencia alertó sobre la llegada de la Canícula, un periodo caracterizado por calor intenso y disminución temporal de lluvias, que suele presentarse entre junio y agosto.
Este fenómeno afecta con mayor intensidad al sureste del país, donde se registran altas temperaturas durante el verano. En 2025, la canícula se extendió por alrededor de 70 días, aunque su duración puede variar según las condiciones atmosféricas de cada año.
Pese a estas alertas regionales, el panorama nacional muestra niveles relativamente bajos de sequía. Según la Conagua, actualmente 7.4 % del territorio nacional presenta algún grado de afectación.
La dependencia explicó que esta mejora es resultado de la intensa temporada de lluvias y ciclones tropicales de 2025, cuando ocho sistemas ciclónicos, junto con el paso de 40 ondas tropicales y el Monzón de Norteamérica, contribuyeron a reducir la sequía que en mayo de ese año afectaba cerca del 49 % del territorio mexicano.




