CANCÚN, Q. Roo., a 9 de junio de 2026.- El Mundial de Futbol 2026, que organizarán de manera conjunta México, Estados Unidos y Canadá, se perfila como la edición más grande de la historia con 48 selecciones participantes, más de 100 partidos y tres países sede. Sin embargo, especialistas del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) y del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM advierten que el torneo se desarrollará en un contexto ambiental sin precedentes, marcado por un planeta que ya superó niveles críticos de calentamiento.
De acuerdo con los investigadores, la Tierra ya rebasó el umbral de 1.5 grados Celsius de calentamiento global, considerado durante décadas como un límite para evitar impactos climáticos más severos. Francisco Estrada Porrúa, coordinador del PINCC, señaló que los últimos años figuran entre los más cálidos desde que existen registros instrumentales, lo que confirma una tendencia sostenida al aumento de la temperatura global y una posible aceleración del fenómeno.
México enfrenta riesgos climáticos
El especialista explicó que el calentamiento tiene efectos particularmente importantes para México, donde las temperaturas aumentan por encima del promedio mundial. Esta situación incrementa el riesgo de sequías, olas de calor más prolongadas, presión sobre los recursos hídricos y afectaciones a la producción de alimentos, factores que obligan a reconsiderar la manera en que se planifican actividades de gran escala.
“Este contexto obliga a replantear la forma en que se organizan los grandes eventos internacionales. Ya no vivimos en el mismo planeta de hace décadas; las condiciones climáticas se transformaron y eso debería formar parte de cualquier decisión de gran escala”, destacó Estrada Porrúa al reflexionar sobre la pertinencia de adaptar este tipo de espectáculos a las nuevas condiciones climáticas globales.
La huella de carbono más alta
El informe “FIFA’s Climate Blind Spot” estima que la Copa del Mundo de 2026 podría generar más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, una cifra superior a la registrada en ediciones anteriores. El crecimiento del torneo implica más selecciones, más encuentros y una logística mucho más compleja, lo que incrementará significativamente las emisiones asociadas al evento.
Según el análisis, la mayor parte de la contaminación provendrá de los desplazamientos internacionales y regionales de selecciones nacionales, aficionados, patrocinadores, medios de comunicación y personal técnico. Además, las grandes distancias entre las ciudades sede de Norteamérica obligarán a realizar numerosos traslados aéreos, considerados una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas al torneo.
El impacto ambiental
Los especialistas subrayan que el costo climático del Mundial no se limita al transporte o a la operación de los recintos deportivos. El alcance global del evento también impulsa patrones de consumo que generan emisiones adicionales. “El Mundial tiene una exposición enorme: tres cuartas partes de la población del planeta están involucradas de alguna manera con el evento y eso influye en patrones de consumo, lo que significa que parte de su impacto ambiental proviene de las actividades económicas que se intensifican alrededor del espectáculo”, afirmó Estrada Porrúa.
Asimismo, los científicos advierten que las altas temperaturas previstas para varias sedes durante el verano representan riesgos para deportistas y espectadores. Además del calor ambiental, preocupa el incremento de la llamada temperatura de globo y bulbo húmedo, un indicador que mide el estrés térmico sobre el cuerpo humano y que, al alcanzar ciertos niveles, aumenta el riesgo de golpes de calor y otros problemas de salud.
Adaptar el deporte
Pese a las alertas, los expertos coinciden en que el deporte no es el problema, sino la necesidad de adecuar los grandes eventos a una realidad marcada por el cambio climático. Medidas como el uso de energías limpias, sistemas de transporte más eficientes y estrategias para enfrentar el calor extremo podrían reducir la huella ambiental de futuros torneos. “Debemos considerar el cambio climático en todas nuestras actividades. En un mundo que se calienta rápido, el desafío será encontrar la forma de mantener los grandes espectáculos deportivos sin agravar el problema que amenaza al equilibrio global”, concluyó el coordinador del PINCC.




